
El Nuevo Paraiso de los Tontos
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Solapa: Hernán Casciari (Buenos Aires, 1971) es el narrador virtual más leído en lengua española. Sus obras, escritas en directo frente a miles de lectores, han impulsado un nuevo género, la blogonovela, que mezcla la literatura con las nuevas tecnologías. Su primera obra online, Más respeto, que soy tu madre (2005), fue leída por más de cien mil internautas en todo el mundo; publicada en Europa y América en diferentes idiomas, resultó galardonada con el premio al mejor weblog del mundo por la cadena alemana Deutsche Welle y su versión teatral se convirtió en la comedia más taquillera del teatro argentino. Su segundo libro, España, decí alpiste (2008), recopila una serie de intencionados textos, entre el humor y la nostalgia, que había publicado en su blog «Orsai». Su siguiente novela, El pibe que arruinaba las fotos (2009), nos acerca a los primeros años del Gordo Casciari, un libro tierno, irónico y divertido. Actualmente continúa escribiendo novelas y cuentos en directo, con los borradores a la vista, desde su página de internet, al tiempo que colabora en los periódicos La Nación y El País de España.Contratapa: «Anoche le contaba a la Nina un cuento infantil muy famoso, el Hansel y Gretel de los hermanos Grimm. En el momento más tenebroso de la aventura los niños descubren que unos pájaros se han comido las estratégicas bolitas de pan, un sistema muy simple que los hermanitos habían ideado para regresar a casa. Hansel y Gretel se descubren solos en el bosque, perdidos, y comienza a anochecer. Mi hija me dice, justo en ese punto de clímax narrativo: "No importa. Que lo llamen al papá por el móvil". Yo entonces pensé, por primera vez, que mi hija no tiene una noción de la vida ajena a la telefonía inalámbrica. Y al mismo tiempo descubrí qué espantosa resultaría la literatura -toda ella, en general- si el teléfono móvil hubiera existido siempre, como cree mi hija de cuatro años. Cuántos clásicos habrían perdido su nudo dramático, cuántas tramas hubieran muerto antes de nacer, y sobre todo qué fácil se habrían solucionado los intríngulis más célebres de las grandes historias de ficción. [...] Ninguna historia de amor, por ejemplo, habría sido trágica o complicada, si los amantes esquivos hubieran tenido un teléfono en el bolsillo de la camisa. La historia romántica por excelencia (Romeo y Julieta, de Shakespeare) basa toda su tensión dramática final en una incomunicación fortuita: la amante finge un suicidio, el enamorado la cree muerta y se mata, y entonces ella, al despertar, se suicida de verdad. (Perdón por el espoiler.) Si Julieta hubiese tenido teléfono móvil, le habría escrito un mensajito de texto a Romeo en el capítulo seis: M HGO LA MUERTA, PERO NO STOY MUERTA. NO T PRCUPES NI HGAS IDIOTCES. BSO». Hace quince años no sospechábamos que un historial mal cerrado de la computadora podía ser causa de divorcio. Ni que la fama se mediría en millones de visitas a YouTube. Y ahora está ocurriéndonos. ¿Cuántas parejas, con más de ocho años de convivencia, son capaces de darle la contraseña de su cuenta de correo a su cónyuge? ¿Quién se queda con la custodia del fotoblog despu
